LECTURAS

Sesión 1 [29 Octubre de 2012].  Alejandro Tortolero: François Chevalier y la historia agraria mexicana

La principal obra de Francois Chevalier, La formación de los grandes latifundios, fue un parteaguas en la historia de México por diversas razones pero a mi juicio una de las principales fue su capacidad de sintetizar temas de historia y de abrir nuevas perspectivas basándose en un método donde la etnohistoria, la historia comparativa y la incorporación de fuentes hacen del trabajo un referente obligado. Mi objetivo en este trabajo es mostrar que si bien la representación que emerge de la obra de Chevalier sobre el campo mexicano es novedosa, también se inserta en una corriente de análisis que veía al campo mexicano sumido en el atraso por la ineficiencia de las grandes propiedades.


Sesión 2. [26 Noviembre de 2012]. Matthew Wittz: Tierras, bosques y revolución en la cuenca de  México.

By the late 1930s the Mexico City poor and the campesinos of the Valley of Mexico had won the right to the commons: productive and healthy environments. These rights, enshrined in the constitution, the agrarian code, Expropriation law, and a host of other legal documents, remained far from absolute and were honored  as much in the breach as in the observance. Yet, there were some notable gains. The urban poor had secured the right to live free of urban land speculators, Xochimilcans were able to farm chinampa and ejidal land around their lake, campesinos of the Ajusco range had won the right to exploit ejidal forests under the guidance of the Forestry department, and in the Lake Texcoco basin, campesinos were improving alkaline lands with the assistance of the Ministry of Agriculture and  Development.


Sesión 3. [28 Enero de 2013]. Salvador Álvarez: La estructura agraria en Chihuahua, siglos XVIII y XIX.

El latifundio ha sido, sin lugar a dudas, una de las figuras centrales en el moderno imaginario histórico mexicano y dentro de él, la gran propiedad norteña ha aparecido siempre como uno de sus elementos más emblemáticos. Como bien lo sabemos, el periodo posrevolucionario mexicano produjo una historiografía consagrada a mostrar a la hacienda y el latifundio en general, como los principales causantes secular atraso del agro mexicano. Sin embargo, hasta mediados del siglo XX, esta literatura, produjo en realidad muy pocos estudios concretos, tanto de caso, como de conjunto, susceptibles establecer cronologías y secuencias claras acerca de los orígenes, formas de desarrollo y funcionamiento de la gran propiedad territorial en las diferentes regiones de México. La publicación en 1952 del célebre libro La formación de los Latifundios en México, de Francois Chevalier, significó al mismo tiempo una ruptura y una superación de este estado de cosas. Este autor ofreció en su momento una brillante y muy documentada demostración de cuáles fueron las formas básicas del desarrollo de esa peculiar forma de propiedad territorial que fue el latifundio americano y de la manera como ésta se convirtió muy rápidamente en un elemento enteramente estructural del paisaje agrario en esa parte del mundo. No obstante, es un hecho también que después de este libro no volvió emprenderse ninguna investigación de envergadura semejante, ni mucho menos, sobre el tema de la gran propiedad territorial mexicana. A cambio de ello, autores como Barret, Brading, Lockhart, Nickel, Tutino, Buve, Tortolero y muchos otros, produjeron, a lo largo de las cuatro décadas siguientes, una nutrida y variada historiografía sobre la hacienda en particular, que no necesariamente sobre el latifundio como tal. En esa historiografía se privilegiaba el análisis del funcionamiento interno de las haciendas como unidades productivas, pero, en cambio, obstante, el estudio del latifundio como forma de propiedad y sobre todo como entidad socio-territorial, quedó prácticamente relegado en la historiografía. No fue la falta de fuentes la causa de este abandono. Así por ejemplo, en una primera fase de este trabajo hemos partido del estudio serial más de 1000 composiciones, títulos y registros de tierras correspondientes a los siglos XVII al XIX, para el conjunto del Norte de México. El simple recorrido de esta amplia documentación, nos ha permitido constar, ya con referencias muy concretas, cómo, contrario a lo que algunos autores llegaron a proponer en algún momento, el latifundio no fue un ni fenómeno propio solamente de regiones menos pobladas y estrictamente marginales en el Norte, ni que se desarrollara solamente tampoco épocas tardías del periodo colonial. Para comprobar lo anterior, en una segunda etapa, la documentación mencionada ha sido empleada para reconstruir cartográficamente los linderos de una gran parte de las haciendas que ocuparon en diferentes épocas gran parte de los actuales estados de Durango y Chihuahua, con especial énfasis en el estudio detallado de una de las regiones en donde el latifundio alcanzó un desarrollo más temprano y vital. Se trata de aquella antiguamente conocida como la Provincia de Santa Bárbara, correspondiente al sur del actual estado de Chihuahua y al norte del de Durango y más particularmente en su parte antiguamente conocida como el Valle de San Bartolomé, hoy Valle de Allende.


Sesión 4. [25 de febrero/2013].  José Juan Juárez Flores: «Metepantles» y sostenibilidad de la agricultura indígena tlaxcalteca a finales del siglo XVIII.

Trabajos relevantes e influyentes de la historiografía del México del siglo XVIII han destacado y “medido”, a partir de los registros de alcabala, la participación e importancia alcanzada por las comunidades indígenas en el abasto de los mercados regionales.  De las dimensiones de los flujos mercantiles conseguidos por esa participación, se ha reconocido que las comunidades indígenas para nada se ajustaban a ese esquema de «economías de subsistencia» que desde determinados lugares se les atribuía; que los pueblos de indios fueron productores y consumidores activos de manera considerable, y lo mismo que en otros aspectos, que se involucraron y participaron de forma decisiva en los procesos relevantes y determinantes del funcionamiento del sistema de la economía colonial. De ese reconocimiento, el problema se ha desplazado a preguntarse también por las formas en que se obtenían o generaban esos “excedentes”. Aspectos como la disposición de tierras, las dimensiones de su extensión, las formas de su explotación, el rendimiento de los productos cultivados, las formas de la obtención de los beneficios, son problemas pertinentes y pendientes en el tratamiento de la historiografía.


Sesión 5. [25 Marzo/2013]. René de León: Evolución y especialización productiva en el pueblo de Tequila, siglos XVI-XIX.

En el año 2006 la UNESCO declaró como patrimonio de la humanidad el paisaje agavero de la región de Tequila, Arenal y Amatitán debido a su larga tradición en el cultivo del agave azul para la fabricación de la bebida que hoy conocemos como tequila. En la declaratoria sustentada en las investigaciones de varios historiadores, se afirma que es una planta que se viene usando desde el siglo XVI para ese fin. Lo anterior es una verdad a medias pues aunque es cierto que existe una costumbre añeja en aquella zona en la fabricación del tequila, ésta no aparece sino hasta la segunda mitad del siglo XVIII. El paisaje al menos en los 150 años anteriores era de extensos cañaverales de los cuales se obtenía piloncillo, panocha y azúcar.


Sesión 6. [29 de Abril de 2013].  Reynaldo de los Reyes Patiño: Derechos de propiedad comunal y organización productiva en la ganadería del norte de México,1910-1950

Desde finales del siglo XIX se desarrolló en el norte de México una sólida economía ganadera basada en el comercio binacional con los Estados Unidos. No obstante que las leyes de desamortización y enajenación de tierras baldías habían contribuido a la creación de grandes latifundios en el septentrión mexicano, los cuales fueron el marco principal de dicho desarrollo, no toda la actividad ganadera se desenvolvió sobre las bases de la gran propiedad. En este sentido, nos parece importante resaltar que en algunas zonas del norte de México, durante la primera mitad del siglo XX, existieron comunidades no-indígenas con derechos de propiedad de origen colonial.


Sesión 7. [27 de Mayo de 2013]. Margarita Menegus: La transformación de la propiedad indígena en la Mixteca en la época colonial.

La propiedad indígena en la época colonial queda inscripto dentro de la concepción jurídica castellana de la propiedad. Tanto el cacicazgo, como la propiedad de las repúblicas de indios,  son tierras privadas pero vinculadas, esto quiere decir que el titular no las puede enajenar libremente.  El titular, ya sea el cacique o la república de indios no pueden disponer de ellas libremente, por lo tanto, carecen de una característica fundamental del concepto moderno la de propiedad privada, no pueden ser enajenadas total o parcialmente sin licencia expresa de las autoridades virreinales.  En consecuencia no tienen un derecho pleno sobre la propiedad.  Otra característica importante de la propiedad del antiguo régimen es la división que puede haber en el dominio de la misma. Es decir, el titular puede tener el derecho eminente sobre la propiedad, y otro el usufructo.  Hay una yuxtaposición de derechos sobre un mismo bien.  En España como en América a lo largo de los siglos XVI al XVIII vemos un proceso de privatización de tierras consideradas realengas. Los realengos son tierras que caen bajo la jurisdicción del Rey, son baldíos, es decir, no pertenecen a nadie, y que el Rey en ejercicio de su soberanía reparte a través del sistema de mercedes a quienes los solicitan. O en su defecto como hizo Felipe II en España, las puso a la venta  y posteriormente, en los siglos XVII y XVIII, otros monarcas hicieron en América  lo mismo.


Sesión 8. [24 de Junio de 2013].  Brenda Chavelas Sánchez: Balance historiográfico sobre la innovación productiva del azúcar de caña en México y Puerto Rico en las postrimerías del XIX e inicios del XX.

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII  el papel de Puerto Rico en el sistema colonial español se reducía a la defensa del territorio. El surgimiento de la Isla como productora y exportadora del dulce tuvo lugar tras la pérdida de las colonias de tierra firme, cuando la Corona española distinguió la necesidad de que la Antilla generara sus propios recursos financieros.  Es así que, en el contexto de la reglamentación establecida en la Real Cédula de Gracias de 1815, inició la reconfiguración económica hacia la agricultura comercial basada en la producción de azúcar que tenía como destino la exportación. La actividad se consolidó y hacia 1870 Puerto Rico era, después de Cuba, el mayor exportador de azúcar entre los países productores del hemisferio occidental.


Sesión 9. [30 de Septiembre de 2013].  María J. Ramírez:  La historia agraria en el Centro Occidente de México.

En este balance preliminar se aborda la historiografía reciente, el estado de las fuentes y problemáticas regionales para el estudio de la historia agraria del centro Occidente de México. La razón se debe a que la historia agraria no ha sido suficientemente estudiada en la región, por lo que este estudio abordará las obras publicadas entre el año 2000 y 2012. La importancia de abordar la región como tal se debe a la estrecha relación cultural, política y económica que han sostenido las tres entidades desde el Virreinato. Estas relaciones se pueden percibir desde las redes económicas y políticas localizadas a través del tiempo, además de la intensa movilización de la población dentro del mercado regional. Dentro de estas relaciones económicas cabe destacar la importancia de Guadalajara por su ubicación estratégica al ser la puerta de entrada a los mercados regionales y nacionales ya explicados desde la historia económica.


Sesión 10. [28 de octubre de 2013].

Jorge Silva Riquer: Producción y precios agrícolas en Michoacán en el siglo XVIII


Sesión 11. [07 de noviembre de 2013]. 

Congreso Internacional de Historia AGRARIA-BADAJOZ, ESPAÑA.


Sesión 12. [25 de noviembre de 2013]. 

Esther Padilla: La escasez de agua en un ejido sonorense, 1944-1955.


Sesión 13. [24 de febrero de 2014]. Luis J. García Ruiz: Demandas sociales y propiedad imperfecta en la intendencia de Veracruz, el impulso de la enfiteusis (1760-1811).

En la recta final del reinado de Fernando VI comenzó a tomar forma un modelo alternativo de monarquía, basado en la imposición de una razón comercial, que tuvo como referentes intelectuales a José del Campillo y Cosío, Simón de Aragorri, Francisco Craywinckel, Pedro Rodríguez de Campomanes, Bernardo Ward, Gaspar Melchor de Jovellanos, Jerónimo de Uztáriz, entre otros. Todos coincidían en que la única alternativa para sostener la presencia imperial de España era el comercio, por lo tanto, había que deshacer los monopolios de Cádiz, México y Lima, y optar por un sistema de puertos libres. Basados en los principios de la economía política plantearon que el control de los mercados, la expansión del comercio ultramarino, el fomento de la propiedad y el florecimiento de la agricultura eran condiciones indispensables para que España recuperara el esplendor perdido. Por consiguiente, había que romper las barreras que obstaculizaban el comercio y la producción, para aumentar la captación de impuestos y la capacidad de maniobra de la Monarquía sobre el plano internacional. (…)


Sesión 14. [31 de marzo de 2014]. PRIMERAS JORNADAS INTERNACIONALES DEL SEHAM.

El Seminario  Interinstitucional de Historia Agraria Mexicana (SEHAM) lanza una convocatoria abierta a los investigadores interesados en participar en las Jornadas de Historia Agraria destinada a analizar los “Derechos de propiedad y el crecimiento económico en Europa y América Latina, una perspectiva comparada” a celebrarse en la ciudad de México  tentativamente entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2014.

De acuerdo a los economía institucional, las instituciones serían agentes esenciales del progreso económico y del progreso agrícola. Contar con derechos de propiedad claros constituye un factor de crecimiento de la producción y un sistema de propiedad perfecto sería una condición prioritaria para alcanzar el progreso en la agricultura. Por ello se realizan los cercamientos en Inglaterra, mientras que en Francia la revolución y el Código Civil y su adopción mas allá de sus fronteras, serían los motores del desarrollo económico en el campo; con la salvedad de que no existieron cercamientos en Francia, ni un código civil y un derecho de propiedad absoluto en Inglaterra. Sin embargo la gran propiedad inglesa habría acompañado la innovación, mientras que la pequeña propiedad francesa no la experimentaría tanto.

Un derecho de propiedad absoluto, perfecto,  facilitaría, entre otras cosas, la circulación de la propiedad a través de un mercado inmobiliario liberado de las trabas que le impiden funcionar. A su vez un mercado inmobiliario activo permitiría asegurar una selección de los  mejores agricultores y promovería un aumento de la producción.

Nuestro seminario examinará estas construcciones ideológicas que no siempre acompañan a la realidad en la medida en que transmiten muchas inexactitudes y contradicciones.

No está claro, por ejemplo que la propiedad imperfecta sea un obstáculo para el crecimiento de la agricultura. Tampoco es evidente que la desaparición de todas las formas de propiedad superpuestas y de sus usos, o la supresión de propiedades colectivas sean necesarias para lograr una revolución agrícola, ni tampoco indispensables para acelerar la circulación de bienes inmobiliarios. No se ha comprobado que un mercado inmobiliario dinámico sea sinónimo de expropiación del campesinado y que sea favorable a la irrupción de un modo de producción capitalista. Tampoco  es seguro que los bienes de manos muertas fueron menos bien administrados que los otros. No es cierto que  Francia, por ejemplo, haya sido un país de pequeña propiedad y también es inexacto pensar que los pequeños propietarios hayan sido incapaces de tomar iniciativas para responder a las demandas del mercado.

A la luz del examen crítico de estos problemas que desarrollará en el seminario el Dr. Gérard Béaur (EHESS-CNRS), el SEHAM convoca a los investigadores interesados en participar en el seminario para que envíen sus propuestas de trabajo. Las propuestas seleccionadas se discutirán en el SEHAM y en el marco de las jornadas organizadas en conjunto con el seminario de Gérard Béaur . Se prevé la participación de la Dra. Nadine Vivier (Université du Maine)  quien desarrollará un seminario sobre “Ataques a los bienes comunales en Francia y en la América española, 1750-1850” y del Dr. Pablo Luna (Universidad de Paris-Sorbonne) quien examinará la Teoría y la práctica de los derechos de propiedad en el mundo español e hispanoamericano”.


Sesión 15. [26 de Mayo de 2014]. Juan Carlos Pérez y Horacio Mackinlay. Los procesos agrarios de amortización y desamortización.

El estudio de los procesos sociales, económicos, políticos, jurídicos, requiere de un determinado bagaje de conceptos que, además de facilitar su comprensión y de hacer asequible su entendimiento, debe permitir un conocimiento lo más cabal y preciso posible de lo que se examina. Esto no sólo es un axioma de las ciencias sociales, también lo es de las exactas y de las naturales. Se trata de herramientas metodológicas que sustentan el análisis y que sirven de base para desentrañar la naturaleza de las circunstancias históricas y/o de los fenómenos emergentes y sus especificidades. / De no contarse con dicha base, es necesario que el investigador confeccione su propio acervo conceptual a fin de estar en condiciones de introducirse con mayor eficacia al tema y producir un conocimiento científico. Ello es justamente lo que ocurre en materia agraria cuando se intenta conocer en detalle los procesos de amortización y de desamortización de la propiedad rural ocurridos en México a lo largo de su historia. / Frente a tal situación, el presente trabajo se ha trazado el cometido de identificar algunos elementos que permitan aproximarse de manera más eficaz al conocimiento de los procesos agrarios de amortización y de desamortización de tierras a partir de una clasificación y tipificación de los procesos de este género registrados en nuestro país en el transcurso de su historia. Esto adquiere relevancia crucial respecto del proceso concreto de desamortización experimentado por el campo mexicano con motivo de las modificaciones al artículo 27 de la Constitución Política realizadas en 1992, a través de las cuales se incorporó al mercado de tierras una superficie equivalente a más de la mitad del territorio nacional que había sido inmovilizada en forma progresiva desde 1917.


Sesión 16. [30 de Junio de 2014]. Margil de Jesús Canizales Romo: Haciendas, finanzas y negocios  modernos en Zacatecas, durante el porfiriato.

Este ensayo pretende mostrar cómo los hacendados porfirianos de Zacatecas se insertaron en el concierto de inversiones tanto tradicionales como modernas, donde es posible apreciar la traslación de capitales rurales, con origen en las haciendas, hacia terrenos de inversión considerados novedosos. En las haciendas zacatecanas, dado el carácter mixto de su explotación, implicaba una diversificación del capital, donde fue posible identificar a los propietarios como accionistas de diversas empresas como la constitución del Banco de Zacatecas, el Ferrocarril Central Mexicano, la Compañía Telefónica y Telegráfica de Zacatecas, entre otras sociedades mercantiles que en su momento se tratarán. Dentro de este proceso de apertura de mercado de capitales, existió una reestructuración de las empresas y de las mismas actividades mineras en el estado de Zacatecas.


Sesión 17. [29 de Noviembre de 2014]. Alejandro Tortolero Villaseñor: De la historia agraria a la historia ambiental, de Marc Bloch a Donald Worster. Viejos y nuevos problemas en la historia rural mexicana”.

En este trabajo mi contribución consistirá en analizar la influencia europea y particularmente la llamada Escuela de Annales en la historiografía ambiental latinoamericana. Argumento que si es cierto que esta corriente tuvo una fuerte influencia en la historia latinoamericana, en cambio, en los historiadores del medio ambiente su influencia no ha sido equiparable al de la historia cuantitativa o la historia de los precios. Quizá el origen de esta situación remite a la propia escuela. Mientras que para historiadores como Worster (1988), Crosby (1995) o Guha (1993) hay una filiación entre la Escuela de Annales y la historia ecológica al punto en que Guha hace de Marc Bloch un modelo de historia ecológica, para Geneviève Massard, en cambio, esto no es tan claro y en el fondo se trata de un mal entendido. Mi objetivo será analizar este pretendido malentendido, ver las raíces de esta influencia en latinoamérica, particularmente en México, sus alcances y sus límites.


Sesión 18. [27 de Octubre de 2014]. Juan José Juárez: Entre fulgores de ángeles y máculas de tizne: energía, metabolismo y degradación ecológica en el Valle de Puebla-Tlaxcala, 1530-1820.

Sesión 19. [24 de Noviembre de 2014]. Juan Humberto Urquiza García: La Conferencia Panamericana y su influencia sobre el conservacionismo mexicano.

Uno de los eventos más relevantes para el desarrollo de la política conservacionista en México, durante la primera mitad del siglo XX, tuvo lugar del 18 al 24 de febrero de 1909 en la Ciudad de Washington D.C. Por iniciativa del entonces Presidente Theodore Roosevelt, fue organizada la Conferencia Internacional Norteamericana sobre Conservación de los Recursos Naturales a la cual fue invitado a participar el gobierno mexicano. Durante aquellos días los delegados de los distintos países convocados, Canadá, Estados Unidos, México y Terranova, expusieron y debatieron sus propuestas, mismas que posteriormente fueron aprobadas en el pleno de la reunión de las partes. Dichas ideas quedaron plasmadas en un documento conjunto intitulado “Resoluciones de la Conferencia”, las cuales fueron el programa sobre el cual trabajaría la segunda generación de conservacionistas mexicanos.


Sesión 20. [26 de Enero de 2015]. Lidia E. Gómez García:  Los sistemas de propiedad de la tierra en los pueblos de indios, entre la legalidad y la tradición.

El sistema de propiedad de la tierra durante el periodo novohispano y hasta el primer cuarto del siglo XIX, permitía la vinculación de tierras mediante las figuras jurídicas de  mayorazgos, cacicazgos, y bienes o tierras de comunidad (bienes de propios y  fundo legal). La historiografía se ha centrado en estos tres tipos de propiedad ya que son los que aparecen mejor definidos y citados en los documentos novohispanos, sobre todo a través de documentos tales como juicios, protocolos notariales, testamentos, anales, códices, títulos primordiales, etc. Por otro lado, la propiedad de tierras en los bienes eclesiásticos también han sido ampliamente estudiados, especialmente a través de las posesiones de las órdenes religiosas, en particular los jesuitas, ya que su expulsión en la segunda mitad del siglo XVIII dejó una amplia información en los archivos.


Sesión 21. [23 de Febrero de 2015]. Margarita Menegus: Dos modelos de propiedad indígena en la transición de la época colonial al siglo XIX.

El problema agrario en México, sin duda proviene de la política cambiante y vacilante que siguió la Corona durante 300 años.  En un primer momento  Carlos V reconoció el derecho natural de los indígenas a su propiedad.  Durante la polémica en torno a los Justos Títulos,  varias voces letradas como la de fray Alonso de la Veracruz expresaron el derecho de los indios a sus bienes y propiedades, a pesar de su condición de neófitos, y argumentaron que el derecho de la Corona se limitaba al derecho de recibir  un tributo real en su calidad  de  soberano.  Este reconocimiento sin embargo, no llevó a la Corona a expedir títulos de propiedad conforme al derecho castellano, ni hacer un registro o padrón del territorio indígena.  Todo lo contrario se procedió anárquicamente a confirmar la propiedad a quienes la solicitaban a través  varios sistemas.


Sesión 22. [27 de abril de 2015]. Salvador Alvarez (COLMICH): Aspectos de la vida cotidiana en un latifundio norteño: mano de obra y recursos territoriales en Valsequillo a finales del siglo XVIII.

La gran hacienda latifundista, ha sido, sin lugar a dudas, una de las figuras centrales en el imaginario histórico mexicano desde la post-revolución hasta el presente. En ese lapso, su estudio ha atravesado, como sabemos, por varias etapas historiográficas bien diferenciadas en cuanto a sus objetivos y paradigmas. Sin embargo, podría decirse que uno de los temas que han atravesado todas estas.  Para Molina Enríquez, por ejemplo, las formas económicas de avanzada se hallaban encarnadas por la pequeña propiedad individual, única realmente eficiente a sus ojos, encarnada para el caso de México, por la raza nueva de los mestizos rancheros. De allí la necesidad de la destrucción de la hacienda, como prerrequisito del agro mexicano, en los términos como este autor entendía semejante proceso en su tiempo. 

Más tarde autores como George McCutchen McBride, en sus Sistemas de Propiedad Rural e México, de 1925 y Frank Tannenbaum en The Mexican Agrarian Revolution, de, escrita en 1929, si bien diferían en diversos aspectos del análisis de Molina Enríquez, compartían con ese autor la idea general de considerar a la gran propiedad territorial básicamente como un mecanismo de dominación, ligado a formas de producción pre-modernas y esencialmente ineficientes. Se trata de una historiografía que operaba esencialmente a partir de la aplicación de grandes esquemas interpretativos acerca de la situación de conjunto de la propiedad agraria mexicana y en donde, por lo tanto, el análisis en profundidad de casos particulares se hallaba casi ausente. En 1952, toda esta situación dio un vuelco completo en lo historiográfico, con la aparición del célebre libro La formación de los latifundios en México, de François Chevalier.


Sesión 23. [25 de mayo de 2015]. René de León Meza (UdG): Producción agropecuaria en el curato de Santa María de los Lagos, 1800-1850.

La intención de esta plática es dar a conocer los primeros resultados del análisis realizado a los libros de recaudación del diezmo en el curato de Santa María de los Lagos del obispado de Guadalajara en un periodo coyuntural que abarca los años previos a la guerra de independencia, la década de la lucha armada y los treinta años posteriores. La fuente documental estudiada nos ofrece una amplia gama de perspectivas de investigación en torno a las características de la estructura productiva de la tierra en aquel espacio geográfico, las principales semillas que se cultivaban, los tipos de animales que se criaban, el grado de especialización productiva alcanzado en aquella región, los montos recaudados en especie o en metálico, los mercados consumidores de esos productos, los costos y precios desde la recolección, resguardo y traslado hasta su venta.

Por los años que incluye la documentación podríamos entender los cambios que se dieron en este sistema recaudatorio y preguntarnos hasta qué momento esta fuente puede ser confiable para estudiar la cuestión agraria pues uno supondría que con la ley de 1833 emitida por Valentín Gómez Farías que ya no obligaba al pago de diezmos a la iglesia el número de diezmantes o las cantidades había disminuido considerablemente, pero para el caso del curato aquí estudiado no parece haber ocurrido esto pues los montos recaudados se mantienen constantes y el número de los que pagan aumenta.


Sesión 24 [29 de junio de 2015]. Esther Padilla Calderón (El Colegio de Sonora): Relaciones entre la compañía Richardson y los agricultores del valle del Yaqui. Una experiencia de transferencia de normas y técnicas sobre el uso agrícola del agua.

Con el objetivo de desarrollar un ambicioso proyecto hidroagrícola en el valle del Yaqui, la
compañía constructora Richardson -de origen norteamericano- inició sus operaciones en el territorio en 1906. Su presencia implicó procesos de circulación y transferencia de normas y técnicas, desde los estadounidenses que integraban la compañía hacia los usuarios del agua para riego gestionada por la empresa en el valle sonorense. Esta transmisión de normas y técnicas alrededor del uso del agua con fines agrícolas, se llevó a cabo a través de la implementación de reglamentos que alteraban en diferentes grados los modos productivos que hasta entonces habían seguido los grupos de agricultores de la región. A través de la nueva normatividad la empresa buscó instalar una lógica productiva diferente en algunos aspectos a la prexistente en la cultura local.

La empresa operó en el valle del Yaqui desde 1906 y hasta la primera mitad de la década de 1930, bajo condiciones cambiantes. Este trabajo se centra en explorar el proceso de transferencia de normas y técnicas de la empresa hacia los agricultores hasta el año de 1919, cuando el presidente Venustiano Carranza declaró la caducidad del contrato de la empresa en un contexto político en el que por una parte se reforzaba el nacionalismo, y por 2  la otra, se expresaba de manera abierta la inconformidad de los agricultores del valle por el desenvolvimiento y presencia de la compañía Richardson en el territorio.


 

Sesión 25. [27 de julio de 2015]. Víctor Gómez Gerardo (UPN- Ajusco): La tecnología de la molienda del trigo en la ciudad de México (siglos XVI-XIX).

 

El pan de trigo y la tortilla de maíz son dos de los alimentos presentes cotidianamente en la mesa de los mexicanos. El pan fue introducido por los españoles, quienes a partir de la conquista en el siglo XVI decidieron recuperar sus tradiciones alimenticias. Asimismo, dicho alimento fue rápidamente aceptado y adoptado por la población indígena.

Durante siglos, los indígenas habían molido el maíz para la elaboración de tortillas con el metate, un elemento simple presente en todos los hogares, sin embargo, el trigo no pudo ser molido de la misma forma, por lo que fue introducido un ingenio particular ausente en el paisaje mexicano: el molino hidráulico. De igual manera, fue introducida la técnica para el cultivo del trigo el cual fue cultivado en los alrededores de la ciudad de México. Por otra parte, la disponibilidad de corrientes permanentes de agua en los alrededores de la ciudad de México posibilitó el establecimiento de ingenios destinados a la molienda de trigo.

En este trabajo analizamos las condiciones y los elementos necesarios para la transferencia tecnológica de los molinos de trigo, los cuales ya llevaban siglos de existencia en Europa. A partir de información recabada en diferentes archivos, analizamos los inventarios de los molinos para conocer sus características. También estudiamos las condiciones para su establecimiento: la cooperación de canteros, carpinteros y albañiles para la construcción de un establecimiento fundamental para la elaboración de la harina.

Los molinos de tipo hidráulico de los alrededores de la ciudad de México tuvieron una larga presencia ya que desde su fundación en el siglo XVI hasta su desaparición a finales del siglo XIX contribuyeron a llevar el pan a la mesa de los habitantes de la ciudad.